Dicen que las relaciones no deben
medirse por el tiempo que duren si no por la intensidad de los sentimientos, en
la mayoría de las veces estoy de acuerdo con esta afirmación; pero también he
de decidir que cada historia tiene dos partes y que no todos interpretan las
cosas de la misma manera; pero cuando conoces a un hombre lobo es difícil no
vivirlo con intensidad.
Lo conocí una noche, entre copas
y copas, a primera vista no era alguien que me interesara, para empezar tenía
los ojos claros y desde muy pequeña me dan un poco de miedo esta clase de
personas, me intimidan las miradas penetrantes, son poco sutiles y me dan la sensación
que no me dejan acceder a leer sus
señales , sin embargo era alguien agradable, que parecía confiable, de buena
conversación y me resultaba atractivo, creo que lo que más me impactaba es ese
halo de misterio que tenía, que a la vez iba acompañado de una familiaridad que
me resultaba muy cómoda.
Fue una noche divertida,
congeniamos muy bien, la química fluía muy intensamente, terminamos la noche
con un beso y la verdad fue difícil resistirme
a que se terminara allí, al amanecer tenía su mirada grabada en mi cerebro, no podía
dejar de pensar en él; pero ni siquiera tenía su teléfono y la verdad tampoco tenía
ganas de volver a ver a una persona que con conocerla un solo día ya hiciera
esos efectos en mí.
Pase todo el día haciendo cosas
para mantenerme ocupada; pero no importa que actividad estuviera realizando
siempre volvía su mirada penetrante a mi cabeza.
Cuando era pequeña, tenía un
sueño recurrente, era un niño de ojos azules que me perseguía por un laberinto,
lo soñaba por lo menos una vez a la semana, el niño nunca me llego a atrapar y
tampoco puedo asegurar que quisiera hacerme algo malo, sólo sé que me producía
angustia, ganas de huir pero siempre mirando atrás a ver si seguía persiguiéndome,
era algo un poco masoquista que me acompaño durante muchos años y que aún
recuerdo claramente.
Algo parecido me pasaba con este
chico, por más que quería borrarlo de mi mente, me perseguía sus palabras, su
mirada, todos los detalles que guardaba mi cabeza de esa noche.
Ese mismo día, recibí una solicitud
en Facebook, era el que me estaba agregando, obviamente lo agregue en seguida y
empezamos a hablar, todo fluía perfectamente, conversábamos como si ya nos conociéramos,
cuando nos vimos, fue igual, todo tan fácil y placentero, que empecé a olvidar mis
miedos, dejándome llevar por completo en esta marea de sensaciones extrañas
pero intensas
Era una persona extraña, aun
cuando parecía muy abierto y sociable, era muy reservado, pasaba de estar
animado y lleno de energía a estar cogitabundo y callado, parecía que hubieran
dos personas en él, aunque yo era totalmente consiente de estos cambios,
no había nada que me impidiera seguirlo
viendo, es como saber que te estas lanzando a un precipicio pero aun así querer
seguir adelante, alguna vez leí que el amor es una bellísima flor, pero hay que
tener el valor de ir a cogerla a los bordes de un precipicio, no es que creyera
que esto era amor, pero sí que era emocionante, que valía la pena correr el
riesgo
Al pasar el tiempo fui
descubriendo más cosas de ese lado oscuro, que se iba trasformando con la luna
llena, que tenía que irme alejando si no quería resultar herida, la verdad el
mismo me lo advirtió y lo intenté, pero no pude, así que después de alejarme
fallidamente esa primera vez, viví todo mucho más intensamente y pensaba que el
también.
Por un momento todo parecía simplemente
perfecto, hicimos un viaje juntos, dejamos de ocultar lo que teníamos y hasta conoció
a mi mama, parecía que toda la magia se había trasformado en algo real, me sentía
tranquila, segura, con ganas de descubrir ese lado oscuro y empecé hasta a
apreciarlo, a tenerle cariño a esas dos personalidades que estaban dentro de él.
Poco a poco se fue abriendo más a
mí y yo ya estaba exclusivamente centrada en el, no esperaba nada del futuro ni
me planteaba que podría llegar a pasar entre nosotros porque el presente era
ideal, no necesitaba nada más.
Pero como pasa cuando juegas con
fuego, termine quemándome, una noche de
luna llena simplemente se quedó trasformado en lobo y ya nunca supe más de él,
al final el lado oscuro pudo más.
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