Éxtasis de lluvia

Era Carnavales y mi mejor amiga Mali me invitó a irme con sus amigos de baile a Cuyagua, una playa muy linda de Venezuela que estaba a cinco o seis horas de la capital, no conocía muy bien el grupo pero mi amiga y yo íbamos a dormir en la misma carpa y si eran sus amigos eventualmente serían los míos, así que no me lo pensé dos veces, le dije que si ese mismo día, preparé mi mochila, mi botella de ron y estaba lista para la aventura.
Me venía a buscar el único amigo del grupo que conocía, bueno, que había visto dos o tres veces, cuando llegó todo fue genial, nos saludamos, charlamos un rato y nos dirigimos a casa de Mali, afuera de su casa empezamos a tomar unas birras mientras la esperamos, como a la hora mi querida amiga llama diciendo que le va a ser imposible ir por problemas con su mamá, 
Ya esto se veía mal y realmente pensé en bajarme e irme tristemente con mi mochila a casa; pero como soy tan para suelta, me terminaron convenciendo para ir.
El viaje trascurrió sin problemas, tomando birras por el camino, cosa que cuando llegamos a montar el campamento ya estaba bastante "happy" y se me dificulto bastante armar la tienda, sin embargo el chico me ayudo, me presento al resto del grupo, los cuales eran como diez, todos amigos desde el colegio y a los cuales no podía visualizar muy bien porque solo teníamos la luz de las estrellas.
De entrada el grupo no me cayo nada bien, pero como suelo ser bastante sociable, intente reunirme con ellos alrededor del fuego y tratar de camuflarme en el grupo; pero me aburrí muy rápido y decidí irme a dormir.
Cuando estaba tratando de conciliar el sueño entro el chico con el que llegue bastante pedo e intentado seducirme para tener relaciones, cosa que negué educamente y lo saque de mala manera de mi tienda, después del incidente no podía dormir y decidí salir a emborracharme un poco para poder volver a dormir, pero resulta que mi "amigo" había dejado un condón afuera de mi tienda y era la bromilla del grupo.
Así que me agarre mi botella y me puse a caminar por la oscura noche, cuando de repente empezó a llover, yo estaba bastante malhumorada ya, y me refugio en un techo que alguien tenía montado en medio de la playa.
De atrás salió un chico, me disculpe por meterme en su techo y pasamos toda la noche hablando y bajándonos la botella, ya cuando amanecía y podía ver donde quedaba mi carpa, fue que regrese al campamento, dormí un poco y al despertarme lo primero que me veo es al fabuloso chico que haba conocido la noche anterior caminando por la playa en frente de mi carpa.
naturalmente lo salude y seguimos hablando durante toda la tarde hasta que ya era hora de regresar, no teníamos batería en el móvil ninguno de los dos y concordamos en que si el destino nos volvía a unir en la capital seria porque valía la pena conocernos, si no, por lo menos fue una buena experiencia.
El regreso no fue nada divertido, ya que no me hablaba con ninguno de los tripulantes del coche, pero estuve durmiendo todo el camino, con lo cual se hizo bastante corto.
Debo admitir que tuve remordimientos durante todo el mes por no haberle dado el número, hasta que una noche en la que salía con mis amigas y comiéramos la merienda respectivas de las noches de caracas, unos perros con todo y mucha salsa, se para un coche y empieza a tocarme la bocina, cuando volteo era el chico de cuyagua, cuyo nombre tampoco sabía, pero no dude ni un segundo en dejar botadas a mis amigas subirme en el coche y continuar la fiesta con él.
Fue una noche mágica que pasamos hablando, bailando y tomando muchas copas, nos contamos nuestras vidas, intercambiamos nombres, números y me dejó en casa, concordamos que solo podíamos escribirnos si llovía.
Estuvimos casi un año viéndonos cada vez que llovía, lamentablemente en mi ciudad hay una temporada de lluvia y otra de sequía, por lo cual cuando llegó decidimos saltarnos nuestro acuerdo y vernos sin depender del clima.
Fue realmente mágico todo lo que vivimos, nos compenetrábamos muy bien, nos reímos a penas vernos y se notaba la química.
Hacíamos el amor generalmente al aire libre, en algún paisaje que nos gustara, no teníamos ningún tipo de compromiso, ni de mentiras, chantajes o peleas, sólo éramos dos almas libres que nos veíamos cuando nos provocaba y hacíamos lo que queríamos.
Para mi cumpleaños, me dijo que me tenía una sorpresa, me busco a casa, condujo hasta una zona que no conocía, me llevo hasta una reja que tenía como un lado rato, nos metimos por allí y dimos a parar a un campo de golf, fue el mejor picnic de mi vida, tomando vino y haciendo el amor en un inmenso campo de golf con la luna llena de testigo.
Como suele suceder con todas las relaciones platónicas de almas libres, en algún momento yo quería más compromiso. Un novio quizás, y sin ni siquiera plantear esta conversación, solo dejamos de vernos.
Pasado varios años me di cuenta que si hubiera tenido el valor de tener esa conversación o de esperar un poco, me hubiera dado cuenta que él quería lo mismo, posiblemente tendría más palabras para agregar a esta historia; `pero no sé si tendría esta sensación de que viví una historia perfecta llena de magia.
En fin... todo pasa por algo, me gusta pensar que este no es el final de la historia.

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