Creo que las familias son el pilar más importante de la humanidad, siempre lo ha sido, gracias a eso evolucionamos, es lo que hace que tengas valores, que aprendas las primeras cosas de tu vida, lo bueno y lo malo.
En mi caso, mi familia es tan particular como la de todos, hay locura, gente abnegada, gente loca, enfermedad, diversión, vicios, cariño, ni más ni menos que en ninguna otra.
La abuela de mi madre tuvo dos matrimonios de los que salieron muchos hijos divididos por su apellido y al parecer por beneficios monetarios.
Mi abuela era de los mas desfavorecidos, no tuvo estudios como el resto de sus hermanos, por lo que se dedico a ser la ama de casa perfecta primero para su esposo e hijos y luego para toda su familia. Se casó completamente enamorada de mi abuelo, un llanero atractivo y de buena familia que también se enamoró de ella, se casaron y se fueron a vivir al llano, allí nacieron mi mamá y mi tía, tuvieron una infancia tranquila hasta que mis abuelos se separaron, mi abuela no aguantó más los desplantes y abusos, así que se regresó a la capital, a la casa de su mamá, con sus dos pequeñas hijas encima.
Cuando llegaron las cosas iban de mal en peor, tenía que vender ropa para tener algo de dinero, además de ser la ama de casa de toda su familia, que aún vivían en la casa o ya no; pero regresaban para que los consintieran.
Para las niñas fue un gran golpe, porque dormían las 3 en un sólo cuarto y todo el mundo les quería dar ordenes, cosa que no entendían porque ellas aún no sabían bien quien era toda esa gente o que estaba pasando. Por lo que su infancia dejó de ser tranquila y divertida para pasar a ser dura y triste.
Más adelante mi abuela logro salir adelante y le compro la casa al resto de sus hermanos, las cosas se normalizaron un poco y las dos niñas pudieron culminar sus estudios e ir a la universidad.
Cuando ya todo parecía ir bien, mi tía se acaba de casar, con apenas 19 años y mi mamá estaba terminando su carrera de derecho, le diagnosticaron cáncer a mi abuela. Su último deseo era ver a mi abuelo, que llego y se quedo con ella durante toda la enfermedad.
Su muerte fue muy dura para toda la familia, que la querían mucho, siempre había sido la que atendía las necesidades de todos los hermanos, la que siempre les tenia comida recién hecha cuando llegaban a la casa, la que escuchaba todos los problemas, la más abnegada.
Mi mama se quedo en esa casa gigante para ella sola, tenía a unos inquilinos en el anexo de arriba, que le daban compañía y la acompañaron en su dolor.
Poco después de eso, termino la carrera y conoció a mi papá, ella fue novia de su mejor amigo por cinco años,cuando terminaron siguió con la amistad con mi papa, por cosas de la vida se gustaron y empezaron a salir juntos, tres meses más tarde se casaron.
Luego de unos años nací yo, mis papas me buscaron y hasta se operaron para que yo naciera, me cuidaba mi mama y yeya ayudaba. De mis primeros años no recuerdo mucho, se que siempre tenia miedo, de todo, de la oscuridad, las cucarachas, las alturas, los fantasma, hasta del cuadro de mi abuelita que estaba colgado en un cuarto de la casa. Recuerdo la llegada de mi hermanita cuatro años más tarde, todo el mundo decía que era hermosa y que tenia unos ojos grandísimos de color gris, yo fui a la clínica con yeya super emocionada para conocer los ojos de los que todos hablaban y resulta que no me dejo verlos! Por unas cuantas semanas no pude verlos, cada vez que me acercaba a ella cerraba los ojos, era como adrede, desde ese momento empezó nuestra rivalidad.
De niñas no nos la llevábamos nada bien, ella no le hacia ninguna gracia jugar conmigo, no le interesaban las Barbies que eran mi pasión en ese momento, no quería jugar a la casita ni con muñecas, era un bicho raro para mi, que lo único que hacia era decirle a mi mama cada uno de los movimientos que yo hacia. Lo que hacia que ganara muchos regaños.
En esa época ( todavía) mi héroe era mi papa, pasaba muy poco tiempo en casa porque estaba trabajando y viajaba mucho, pero cuando estaba conmigo era lo mejor del mundo, me defendía de lo regaños de mi mama, jugaba conmigo, me ponía de cabeza y barría todo el piso de la casa con mi pelo, me caía a besos, a cosquillas, comíamos toneladas de chucherías, en fin.. era lo máximo.
Sin embargo la relación de el y mi mama no era nada buena, se rompían cosas, se insultaban, un caos total, para ese momento tenía a Yeya que vivía en la misma casa que nosotros en un anexo en el piso de arriba, eso era mi salvación. No importaba que complicado fuera todo ella lograba facilitar lo que sea, tenia una respuesta serena y llena de esperanza para cualquier problema que existiera en el mundo.
Unos años después nos mudamos a un apartamento y ya no tenia a Yeya para que me rescatara de todo, mis papas seguían con sus continuas peleas y mi hermana seguía sin interés en jugar conmigo, por lo que invente una estrategia para acercarme a ella, ponía una voz rara, le decía que una niña de otro mundo llamada Marianon se había apoderado de mi cuerpo y con ella se la llevaba genial, jugamos por años con esa estrategia, por fin tenia una mejor amiga en mi propia casa.Con los años creció y dejo de funcionar, pero ayudo a que no las lleváramos mejor.
Luego de unos años nací yo, mis papas me buscaron y hasta se operaron para que yo naciera, me cuidaba mi mama y yeya ayudaba. De mis primeros años no recuerdo mucho, se que siempre tenia miedo, de todo, de la oscuridad, las cucarachas, las alturas, los fantasma, hasta del cuadro de mi abuelita que estaba colgado en un cuarto de la casa. Recuerdo la llegada de mi hermanita cuatro años más tarde, todo el mundo decía que era hermosa y que tenia unos ojos grandísimos de color gris, yo fui a la clínica con yeya super emocionada para conocer los ojos de los que todos hablaban y resulta que no me dejo verlos! Por unas cuantas semanas no pude verlos, cada vez que me acercaba a ella cerraba los ojos, era como adrede, desde ese momento empezó nuestra rivalidad.
De niñas no nos la llevábamos nada bien, ella no le hacia ninguna gracia jugar conmigo, no le interesaban las Barbies que eran mi pasión en ese momento, no quería jugar a la casita ni con muñecas, era un bicho raro para mi, que lo único que hacia era decirle a mi mama cada uno de los movimientos que yo hacia. Lo que hacia que ganara muchos regaños.
En esa época ( todavía) mi héroe era mi papa, pasaba muy poco tiempo en casa porque estaba trabajando y viajaba mucho, pero cuando estaba conmigo era lo mejor del mundo, me defendía de lo regaños de mi mama, jugaba conmigo, me ponía de cabeza y barría todo el piso de la casa con mi pelo, me caía a besos, a cosquillas, comíamos toneladas de chucherías, en fin.. era lo máximo.
Sin embargo la relación de el y mi mama no era nada buena, se rompían cosas, se insultaban, un caos total, para ese momento tenía a Yeya que vivía en la misma casa que nosotros en un anexo en el piso de arriba, eso era mi salvación. No importaba que complicado fuera todo ella lograba facilitar lo que sea, tenia una respuesta serena y llena de esperanza para cualquier problema que existiera en el mundo.
Unos años después nos mudamos a un apartamento y ya no tenia a Yeya para que me rescatara de todo, mis papas seguían con sus continuas peleas y mi hermana seguía sin interés en jugar conmigo, por lo que invente una estrategia para acercarme a ella, ponía una voz rara, le decía que una niña de otro mundo llamada Marianon se había apoderado de mi cuerpo y con ella se la llevaba genial, jugamos por años con esa estrategia, por fin tenia una mejor amiga en mi propia casa.Con los años creció y dejo de funcionar, pero ayudo a que no las lleváramos mejor.
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